El primer ministro japonés anunció hoy viernes, su salida del Gobierno. Problemas de salud vinculados a una enfermedad intestinal crónica han llevado al mandatario de 65 años a tomar la decisión de dejar el cargo que ocupaba desde 2012.
La misma condición que hoy afecta al jefe de Gobierno ya había puesto fin a su primer mandato en 2007. En los últimos días, Abe debió asistir al hospital en dos ocasiones despertando la especulación sobre su estado de salud. En sus declaraciones ante los medios, el primer ministro afirmó que su mala salud le impide satisfacer las demandas del pueblo japonés. Es por ello que decidió dimitir de su cargo.
Desde hace más de una década que Abe padece de colitis ulcerosa crónica, lo cual produce una inflamación permanente y úlceras en el intestino. No obstante, cuando presentó su candidatura a las elecciones generales de 2012, aseguró que un nuevo fármaco le permitía mantener la situación bajo control. Hasta ahora, la salud del primer ministro le había permitido desempeñarse en el cargo sin problemas.
En su discurso de salida, Shinzo Abe se refirió a la situación actual del gobierno. Particularmente, se refirió a la situación sanitaria del país donde 65.709 personas han contraído coronavirus y 1.241 constituyen las víctimas fatales. A pesar de la baja tasa de mortalidad y de que Japón es uno de los países que mejor ha sabido controlar la pandemia, Abe fue autocrítico sobre la capacidad de testeo así como también respecto a la distribución de barbijos.
Siendo el mandatario más longevo de la historia del país nipón, su partida deja un legado inconcluso y una economía marcada por la recesión. En sus ocho años consecutivos al mando del Ejecutivo, Abe no logró reformar la constitución impuesta por Estados Unidos el siglo pasado ni tampoco resolver las disputas territoriales que enfrentan al país con Moscú. En cuanto a la pandemia de Covid-19, el primer ministro afirmó que el horizonte permanece incierto y que seguramente el otoño traiga nuevos contagios. A su vez, la crisis sanitaria ha profundizado la recesión económica, causando la peor caída del PBI japonés en setenta años. Es ante todo este escenario que Abe ha considerado propicio dar un paso al costado y permitir que un líder sólido tome su lugar en la dirección de Japón.
