Si bien no debería sorprender a nadie que Donald Trump haya vuelto a despedir a un altísimo funcionario de su administración, la decisión de echar al asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, puede estar revelando hacia donde quiere llevar sus vínculos internacionales el presidente de Estados Unidos.
Bolton, un halcón entre los halcones de Washington, fue una pieza clave de la Administración de Bush hijo cuando éste decidió invadir Irak en 2003. También tenía hasta hoy mucho peso en el gobierno de Trump pero eso no evitó transformarse en el tercer asesor de Seguridad Nacional echado por Trump.
Al anunciarlo a través de Twitter, el mismo Trump dejó en claro sus diferencias: dijo que «discrepaba profundamente con muchas de sus propuestas, así como lo hacían otros miembros de la Administración». La secretaria de prensa de Trump fue aún más cruda al decir que a Trump “no le gustaban muchas de sus políticas. No estaban de acuerdo”.
Bolton no aceptó tranquilo esta exposición y refutó a su ahora ex jefe. Dijo que fue él quien le ofreció su dimisión ayer a la noche y que Trump le había pedido hablarlo hoy.
Según la prensa especializada, los desacuerdos entre Trump y Bolton quedaron mas expuesto en las últimas semanas, principalmente en relación a Irán. Bolton quería liquidar el acuerdo con Irán. Por eso se opuso fuertemente cuando la semana pasada, a instancias del francés Macron, Trump avanzó en una acercamiento con el presidente iraní, Rohani, que podría desembocar en una cumbre. Posiblemente esta fue la situación que terminó de arruinar la convivencia de Trump y Bolton.
También recordemos que Bolton defendía la acción militar contra Corea del Norte y fue considerado un hombre clave junto con el secretario de estados Mike Pompeo en los esfuerzos del Gobierno de Trump para derrocar a Maduro. Fracasó en ambos.
Otra de las cuestiones que también podrían haber influido en la decisión fue que Bolton no quería aparecer en los medios para defender algunos posicionamientos de la Administración, sobre todo los relacionados con Afganistán y Rusia. En política, no poner la cara para defender a tu jefe se paga caro, en Estados Unidos o en cualquier parte del mundo.
Además, y para agravar esta situación, la prensa estadounidense asegura que Bolton se manejaba de forma independiente del resto de la Administración. Según informó la CBS News , Bolton tenía «sus propias prioridades». «No preguntaba al presidente cuáles eran sus prioridades. Son las prioridades de Bolton».
Habrá que esperar unos días para conocer a su reemplazante aunque resultaría muy extraño que Trump consiguiera a alguien más duro que Bolton para que lo asesore en temas de seguridad nacional. Cuando se sepa el nombre y cómo encarará a partir de ahora los temas más sensibles que ponen en juego la seguridad de Estados Unidos, sabremos si a la hora de echarlo en Trump pesaron más sus desacuerdos con las posiciones extremas de Bolton en política internacional o su desafío interno a la autoridad presidencial.
