El domingo Donald Trump publicó en Twitter una serie de mensajes que generaron un escándalo de proporciones en Washington. El presidente de Estados Unidos usó la red social para atacar (sin nombrarlas directamente) a cuatro congresistas demócratas que son muy críticas hacia él y Estados Unidos por la situación de la inmigración: Trump las instó a regresar a sus «países de origen», que describió como «lugares infestados de crimen».
«Es muy interesante ver a congresistas demócratas ‘progresistas’, que originalmente provienen de países cuyos gobiernos son una completa y total catástrofe, lo peor, los más corruptos e ineptos de cualquier parte del mundo (si es que tienen un gobierno que funcione), decirle ahora ruidosa y virulentamente a la gente de Estados Unidos, la nación más grande y poderosa del mundo, cómo se debe dirigir nuestro gobierno«, escribió.
«¿Por qué no regresan y ayudan a arreglar los lugares totalmente quebrados e infestados por el crimen de los que vinieron? Luego vuelvan y nos muestran cómo se hace», agregó. «¿Cuándo se disculparán las congresistas de la izquierda radical con nuestro país, con el pueblo de Israel e incluso con la Oficina del Presidente, por el lenguaje grosero que han usado y las cosas terribles que han dicho? ¡Muchas personas están enojadas con ellas y sus acciones horribles y repugnantes!».
Ya fuera de las redes, Trump redobló su ataque contra las congresistas demócratas, acusándolas de «odiar a nuestro país». «Si no están contentas, si se quejan todo el tiempo, pueden irse», dijo en una conferencia de prensa ayer.
Es importante remarcar que tres de estas congresistas atacadas verbalmente por Trump, Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley nacieron y se criaron en EE.UU., e Ilhan Omar se mudó al país cuando era niña.
Los mismos republicanos también han quedado sorprendidos por estas opiniones de Trump, quizás no tanto por el tono discriminatorio, sino más bien por su torpeza política. Es que la semana pasada, Nancy Pelosi, la líder demócrata de la Cámara de Representantes se había enfrentado con estas legisladoras que la habían acusado a de cargar contra las mujeres de minorías raciales después de un desacuerdo entre los demócratas sobre un proyecto de ley de seguridad fronteriza. Es decir que Trump, con sus tuits logró que los demócratas olvidaran sus diferencias y se unieran todos contra él.
Las reacciones en contra del Trump fueron contundentes: el comentarista político Josh Rogin dijo que lo dicho por el presidente es «un nuevo, terrible, racista y triste nivel bajo, incluso para Trump«. Pelosi se olvidó de su pelea con las congresistas y describió como «xenófobos» a los dichos de Trump. «Cuando Donald Trump le dice a cuatro congresistas estadounidenses que regresen a sus países, reafirma que su plan de ‘Hacer a EE.UU. grande otra vez’ siempre fue hacer que EE.UU. sea blanco otra vez», señaló.
Ocasio-Cortez , también por twitter, escribió: «Además de no aceptar al Estados Unidos que nos eligió, no puede aceptar que tampoco le tememos». Omar le dijo al presidente: «Usted está avivando el nacionalismo blanco porque está enojado porque personas como nosotras estamos participando en el Congreso y luchando contra su agenda llena de odio».
Los demócratas de la Cámara de Representantes están elaborando una resolución de condena de los ataques de tipo racial contra las congresistas. Algunos republicanos también se quejaron. La columnista y Meghan McCain, dijo que lo de Trump “es racista».
Exacerbando su discurso y sus políticas anti inmigratorias, Trump buscará ser reelecto el año que viene. Los analistas políticos no tienen dudas que la inmigración volverá a ser un asunto central en la campaña electoral. Pero también creen que esta estrategia de Trump es extremadamente peligrosa ya que está recalentando un tema muy sensible que en los últimos años ha generado mucha tensión en la sociedad estadounidense. Por eso, con sus palabras y sus acciones, Trump pueda ganar algunos votos pero podría poner en peligro la convivencia democrática en el país más importante del mundo.
