De los dichos a los hechos. El gobierno de Donald Trump anunció un cambio normativo que permitirá a los agentes fronterizos detener de forma indefinida a familias inmigrantes sin papeles, anulando de esta forma el acuerdo que obliga a que los menores retenidos queden libres a los 20 días. Si bien se trata de una de las decisiones más duras de Trump en materia de inmigración ya no sorprenden a nadie: es lo que viene prometiendo desde que era candidato y ni imaginaba transformarse en presidente de Estados Unidos.
De todos modos no será tan fácil para Trump llevar adelante esta medida que quiere que se empiece a aplicar dentro de dos meses: es altamente probable que se enfrente a una batalla judicial que termine en los tribunales federales para impedir su implementación. En ocasiones anteriores Trump ya ha perdido la batalla de detener a los menores de manera indefinida.
Recordemos que en Estados Unidos existe una sentencia judicial de 1997, conocida como el acuerdo Flores, que estableció que el Gobierno federal no tiene derecho a retener más de 20 días a niños migrantes arrestados, y que exige que se dé prioridad a ponerlos bajo custodia de un familiar o tutor legal. Trump cree que esta orden es la detonante de la ola de familias migrantes que han decidido cruzar la frontera estadounidense.
El objetivo de esta medida, según el secretario de Seguridad Nacional, es terminar con la idea de que los niños son “el pasaporte para entrar a Estados Unidos”. También el gobierno anunció que las familias detenidas serán trasladadas a centros donde se garantizará que todos los niños sean tratados “con dignidad y respeto”.
Como era de esperar no tardaron en llegar los cuestionamientos. Desde la Conferencia de Liderazgo sobre Derechos Civiles y Humanos advirtieron que el “cambio de reglas permite al Departamento de Seguridad Nacional encarcelar a niños y familias indefinidamente, en instalaciones donde existen antecedentes demostrados que los pone directamente en peligro. La norma debe ser revocada de inmediato».
Los analistas políticos creen que habrá más medias de este tipo conforme se vaya entrando en la campaña electoral para las elecciones presidenciales del año que viene. Una muestra de esto es que ayer, Trump dijo que se está considerando “muy seriamente” poner fin al derecho de la nacionalidad por nacimiento para los hijos de los no ciudadanos estadounidenses.
Las políticas de Trump con respecto a la inmigración ya se puede ver reflejada en las estadísticas: según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos citadas por la prensa, desde el pasado octubre, más de 432.000 miembros de unidades familiares han sido detenidos, un aumento del 456% respecto al mismo período del año anterior.
Hace un año Trump había implementado la política de “tolerancia cero”, que consistía en separar a los niños de sus padres sin papeles al cruzar la frontera del país. Pero las fuertísimas críticas que generó aquella iniciativa provocaron que Trump tuviera que suspenderla. Sin embargo, en aquel contexto, dejó en claro su posición en este tema: “Estados Unidos no será un campo de migrantes, no será un centro de acogida de refugiados. No bajo mi mando”.
