Con 49 años, el antiguo juez pretende suceder a Jair Bolsonaro en la Presidencia de Brasil. Moro se perfila como la tercera vía entre el actual mandatario y Lula de Silva. El exministro de Justicia se afilió al partido Podemos este miércoles y, a continuación, lanzó su candidatura para las presidenciales de 2022.
Los lineamientos principales de la campaña abarcan la voluntad de reconciliar a un Brasil sumamente polarizado, combatir la corrupción y erradicar la pobreza. Asimismo, Moro intentó tomar distancia de su pasado. En 2018, condenó a Lula e impidió que éste se enfrentara a Bolsonaro en las elecciones de 2018. Luego, el Tribunal Supremo de Brasil falló en su contra por haber sido imparcial en el juzgamiento de Lula. Además, lideró la cartera de Justicia brevemente a pedido de Bolsonaro antes de romper filas y presentar su dimisión.
Las elecciones están previstas para octubre de 2022 y el duelo entre el actual presidente brasileño y Lula se perfila como el escenario más probable. Sin embargo, hasta ahora ninguno ha oficializado su candidatura. Hace meses que los sondeos colocan a Lula por delante de un Bolsonaro, quien continúa perdiendo apoyos a causa de la situación económica que atraviesa el país. La caída en la imagen del presidente también está asociada al descontento generalizado por la gestión de la pandemia.
El discurso de Moro, centrado en la corrupción de la clase política, se presenta como un anacronismo. De acuerdo con las encuestas, ese ya no es el principal problema para los brasileños. Ahora la economía representa la problemática más importante para un 48% de la población, seguida de la pandemia, la situación social y, luego, la corrupción.
Las primeras mediciones de opinión que incluyeron a Moro indican que éste podría capitalizar el apoyo de la tercera vía por sobre otras figuras pero tan sólo con un 8% de la intención de voto. Esa cifra queda muy relegada ante el 21% de Bolsonaro y la holgada ventaja de Lula, a quien le corresponde un 47% de la intención de voto.
