Las imágenes registradas en Brasilia el último domingo, cuando miles de manifestantes pro Bolsonaro irrumpieron en las sedes de los tres poderes de gobierno de Brasil, no encuentran parangón en la historia del país, y solo resultan familiares por su similitud con el asalto al Capitolio perpetrado por partidarios de Trump en enero de 2021.
Miles de personas se congregaron en distintos puntos de Brasil para manifestar su repudio a lo sucedido, pedir condenas para los detenidos e incluso el encarcelamiento del ex presidente Jair Bolsonaro, al que acusan de ser el instigador de lo que muchos consideran un golpe contra la democracia del país sudamericano.
El apoyo de todo el espectro político a Lula fue prácticamente unánime. El mandatario aseguró: «No vamos a permitir que la democracia escape de nuestras manos».
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