El presidente estadounidense Donald Trump presentó este lunes su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, en la que marcó los principios generales de la política exterior y de seguridad de su administración. El documento pide más presupuesto militar, actualización de la infraestructura bélica y omite mencionar al cambio climático como un factor desestabilizador.
Trump arremetió contra China y Rusia, a quienes llamó “competidores estratégicos”, y los que acusó de tratar de minar la prosperidad de EE.UU. por medio, entre otras prácticas, del robo de tecnología. A su vez, estas “potencias revisionistas”, dijo, “se han hecho adeptos a operar justo en el umbral de los conflictos militares abiertos y en las fronteras del Derecho Internacional”.
No obstante, el mandatario hizo particular hincapié en el frente interno, al referirse a los “desastrosos acuerdos comerciales” del pasado, y a otras amenazas que él identifica, como la inmigración y las regulaciones en la economía. Según la agenda, es fundamental la revitalización de la competitividad estadounidense.
Al margen de esas cuestiones, el presidente tuvo tiempo para atacar el acuerdo nuclear con Irán y el programa nuclear de Corea del Norte. La Estrategia declara que EE.UU. seguirá desarrollando sistemas antimisiles para contener la amenaza de Pyongyang, y que también continuará expandiendo su capacidad para atacar los sistemas de armas nucleares norcoreanos.
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