El alineamiento de Colombia a las directrices y políticas estadounidenses en materia de seguridad se ha exacerbado desde que Iván Duque asumió la presidencia. De este modo, el abordaje de las políticas antidroga en territorio colombiano está atravesado por concepciones de raíz estadounidense. Además, en los últimos días han llegado 45 soldados estadounidenses para contribuir en la lucha contra el narcotráfico.
El anuncio de la llegada de la unidad especial del Comando Sur fue hecho por la Embajada de Estados Unidos en Bogotá y luego confirmado por el Ministerio de Defensa colombiano, generando revuelo entre los congresistas del país sudamericano. Es así que cincuenta miembros del Poder Legislativo redactaron una carta dirigida al Presidente en la que solicitan información sobre el alcance de la misión asignada a dicha unidad, así como también una justificación para el ingreso de tropas extranjeras sin una autorización previa por parte del Senado.
De acuerdo con los anuncios oficiales, los soldados estadounidenses integran una brigada de Asistencia de Fuerza de Seguridad adscrita al Comando Sur. Asimismo, realizarán tareas de asesoramiento y soporte en operaciones en naciones aliadas. Desde la sede diplomática de Estados Unidos en la capital colombiana afirman que se trata de una oportunidad para mostrar el compromiso de ambos países contra el narcotráfico, el apoyo a la paz en la región, el respeto de la soberanía y la defensa de los ideales y valores compartidos.
Los congresistas colombianos dudan de los alcances reales que tendrán las tareas a desempeñar por la brigada. En particular, cuestionan las intenciones respecto a las sospechas de intento de derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela. No obstante, el Gobierno afirma que se limitarán a funciones de asesoramiento.
Los líderes de la región aún no se han expresado sobre los sucesos, pero cabe esperar que algunos den su apoyo al Gobierno de Duque considerando que Colombia es el principal productor de cocaína a nivel mundial, mientras que otros seguramente defiendan posturas de no intervención de los Estados Unidos en América del Sur.
