La pandemia ha afectado a toda la población mundial, y los venezolanos emigrados hacia otros países del continente no son la excepción. Particularmente en Colombia, las opciones de supervivencia se vieron reducidas aún más en el marco de las medidas de aislamiento y control de la pandemia. Es así que muchos evaluaron la posibilidad de regresar a su país natal. Sin embargo, la postura de Maduro respecto de la vuelta de quienes abandonaron Venezuela ha dado un giro en los últimos días.
Anteriormente, el líder chavista impulsaba un discurso y una política de brazos abiertos para con los miles de venezolanos que decidieron regresar cuando la crisis sanitaria dio por tierra con la estabilidad en los lugares donde éstos se habían refugiado de la hiperinflación, la escasez y la inseguridad del país conducido por Nicolás Maduro. Inicialmente, el discurso de Caracas identificaba a la xenofobia sudamericana como causa del retorno.
Ahora, el Gobierno ha cambiado de estrategia: quienes intentan regresar desde Colombia y Brasil son considerados “armas biológicas”. En los informes diarios sobre la situación sanitaria, la mayor parte de los casos de coronavirus son catalogados como “importados”. Asimismo, Maduro ha llegado a afirmar que Iván Duque lleva adelante un plan de envío de personas “contaminadas” hacia el otro lado de la frontera que separa a Colombia de Venezuela.
El cambio de discurso resalta la necesidad del control ciudadano sobre la población. Ya no se tolera el regreso de venezolanos contagiados o de aquellos que ingresen al país por pasos fronterizos informales evitando someterse a un control sanitario. Maduro ha instado al pueblo a informar a la Policía, las Fuerzas Armadas o los hospitales centinela de cercanía sobre la posible situación irregular de algún vecino.
Además, mientras Colombia ha habilitado corredores humanitarios para quienes decidan regresar a Venezuela con una cuota diaria de hasta 500 retornados, Caracas ha decidido reducir a 300 la cantidad de autorizados a volver cada día. A su vez, los límites incluyen la reducción a tres de los días en que se abren los pasos fronterizos.
A la fecha, más de 70.000 venezolanos han regresado voluntariamente a su país ya que las medidas de confinamiento en Colombia dificultan su subsistencia y muchos han sido desalojados de sus viviendas temporales. En un país cuyo gobierno es propenso a los cambios erráticos entre distintas políticas, la situación de quienes esperan regresar a sus hogares se ha vuelto aún más frágil en los últimos días.
