La segunda mujer en ocupar un asiento en la Corte Suprema de los Estados Unidos y líder en la lucha por la igualdad de género y los derechos civiles, Ruth Bader Ginsburg, marcó una era en su país. Su fallecimiento el pasado 18 de septiembre ha abierto la puerta a nuevos enfrentamientos entre republicanos y demócratas a poco más de un mes de las elecciones.
Los demócratas consideran pertinente esperar a que los comicios sean celebrados para luego elegir a quien ocupará el asiento vacante. En tanto, los republicanos aguardan el anuncio de Trump programado para el final de esta semana, en el que el presidente presentará a su candidato/a. Consideran, además, que la votación en el Senado podría tener lugar antes de fin de año.
Respecto a la votación, los republicanos sólo necesitan 51 votos para aprobar la candidatura al cargo vitalicio en el Tribunal Supremo. Las condiciones parecen ser favorables a la Casa Blanca dado que el partido cuenta con 53 de los 100 escaños. Sin embargo, las senadoras Susan Collins y Lisa Murkowski, de Maine y Alaska respectivamente, se han mostrado en desacuerdo con la propuesta de su partido. Así, el voto decisivo sería de Mitt Romney, de Utah y antiguo candidato presidencial. Romney se ha erigido como opositor a Trump dentro del partido e incluso votó a favor del impeachment del presidente -aunque sabiendo que no tendría efecto-.
Trump ya adelantó que elegirá a una mujer a fin de mantener la proporción de seis miembros hombres y tres mujeres. A su vez, el mandatario confía en que sus partidarios se alinearán con él para confirmar a la nueva jueza en un giro de posición respecto de lo planteado por el GOP cuando en 2016 falleció el juez conservador Scalia y debía nombrarse un reemplazo. Ese año, los republicanos impidieron el nombramiento hasta la toma de posesión de la nueva administración.
