Las víctimas trabajaban en la campaña de inmunización en la ciudad de Jalalabad y fueron asesinadas en dos ataques separados. Se trata del último suceso en lo que ha sido una seguidilla de asesinatos selectivos que se inició a la par de las negociaciones de paz entre el gobierno afgano y los talibanes. La frecuencia casi diaria de ataques afecta especialmente a las ciudades de Kabul y Jalalabad. También en el día de hoy se registró una explosión en la sede del departamento de salud de la provincia de Nangarhar, donde no hubo heridos ni víctimas fatales.
Mientras el gobierno acusa a los talibanes por los ataques, el movimiento guerrillero niega su involucramiento. De este modo, no hay responsables de las muertes de decenas de empleados gubernamentales, periodistas, activistas, médicos, profesores y figuras religiosas. Además del Talibán, el Estado Islámico se encuentra activo en la provincia de Nangarhar, en el extremo este del país. Ambos grupos retienen el control sobre distintas zonas del territorio.
Las mujeres que fallecieron en Jalalabad formaban parte de una campaña nacional de vacunación contra la poliomielitis que comenzó el lunes y se extenderá hasta el viernes. El ministerio de Salud busca inmunizar a 9.6 millones de niños en todo el país. La mayoría de quienes integran el equipo de la campaña son voluntarios que deben hacer un control puerta por puerta para corroborar que todas las familias han sido vacunadas. Afganistán y Pakistán son los únicos dos países del mundo en los que la polio aún es endémica. De hecho, sólo en 2021 ya se registraron 24 casos en el primero.
Estados Unidos mantiene la presión en favor de un acuerdo de paz entre Kabul y los miembros de la cúpula de los talibanes antes del 1 de mayo. Esa es la fecha estipulada para el retiro de las tropas estadounidenses que permanecen en Afganistán. Las conversaciones, que se desarrollan en Qatar, han estado bloqueadas durante meses.
