Madeleine Albright nació en Praga y llegó a Estados Unidos luego de que su familia huyera del nazismo, primero, y del comunismo, después. Fue nombrada secretaria de Estado durante la Administración Clinton, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir la diplomacia estadounidense. Ocupó el cargo entre 1997 y 2001.
Durante su años a la cabeza de la política exterior de Washington, Albright propugnó por la expansión de la OTAN y la intervención estadounidense en conflictos como el de Bosnia. Además, fue la primera funcionaria de alto rango en visitar Corea del Norte en un intento por abrir una vía de diálogo.
Marie Jana Korbelová fue hija de un diplomático checo que huyó de la antigua Checoslovaquia hacia Londres luego de que los nazis invadieran el país en 1939. La misma situación se repitió en 1948, cuando Praga cayó bajo control soviético. Ese año, con tan sólo 11 años de edad, Albright llegó al país donde llegaría a codearse con los hombres más poderosos. Durante la presidencia de Bill Clinton, Madeleine ejerció como embajadora ante las Naciones Unidas antes de ocupar la cartera de Relaciones Exteriores.
Tras su salida del Departamento de Estado, continuó trabajando activamente hasta el final. Se dedicó al análisis político, presidió la consultora estratégica Albright Stonebridge, y fue profesora en la Universidad de Georgetown, en la capital estadounidense. A su vez, escribió numerosos libros. El último de ellos sobre el fascismo, donde repasa el concepto y analiza los casos de algunos líderes
Albright también fue una figura clave del feminismo en una carrera prominentemente masculina y en la que las mujeres encuentran múltiples obstáculos. Además, en 2012 Barack Obama le entregó la medalla presidencial de la libertad, el honor más alto que puede recibir un civil.
