Jian G., un asistente de un eurodiputado de la alemana AfD, el partido de ultraderecha alemán, fue detenido. Se lo acusa de ser empleado de la inteligencia china y facilitar al servicio de inteligencia chino información sobre negociaciones y decisiones en el Parlamento Europeo.
En los días previos, Alemania ya había detenido a tres ciudadanos alemanes acusados del mismo delito. La ministra del Interior, Nancy Faeser, declaró que, si se demostraban los cargos, se trataba de «un ataque a la democracia europea desde dentro». «Quienquiera que emplee a un miembro del personal de este tipo también tiene responsabilidad por ello», dijo, afirmando que la investigación sería exhaustiva.
Un portavoz de la AFD dijo que la noticia de la detención del lunes era «muy preocupante». «El partido hará todo lo posible para apoyar la investigación», agregó.
Desde China no tardó en llegar la reacción. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang Wenbin, calificó de «exageración» las recientes informaciones sobre espionaje chino en Europa. «Su objetivo es desacreditar y reprimir a China», declaró.
