El presidente mexicano había ordenado la liberación de Ovidio Guzmán, hijo del Chapo, en 2019 a pocas horas de que fuera capturado por las fuerzas de seguridad. López Obrador alegó que el objetivo era evitar que el Cártel de Sinaloa cometiera una masacre civil a modo de represalia. Este episodio pasó a conocerse como el Culiacanazo y fue una de las peores crisis que enfrentó su Gobierno. El hecho consolidaba la idea de que el Estado era incapaz de hacer frente al fenómeno del narcotráfico.
Estados Unidos había solicitado la extradición de Ovidio Guzmán en septiembre de 2019 y luego del fracaso del gobierno mexicano, Donald Trump ofreció proveer apoyo militar para capturar al hijo del Chapo. López Obrador desestimó la oferta y el fiasco del operativo constituyó una humillación para su Administración. A ello se sumó que AMLO visitó a la madre del Chapo Guzmán a principios de 2020 y ayudó a familiares del jefe narco para que pudieran viajar a visitarlo en Estados Unidos, donde permanece encarcelado con una condena de cadena perpetua por tráfico de drogas y asesinato.
Ovidio Guzmán fue capturado nuevamente esta semana, a tan solo tres días de que se celebre una Cumbre entre López Obrador, Joe Biden, y Justin Trudeau en México. Según informó el ministro de Asunto Exteriores, Marcelo Ebrard, aunque el pedido de extradición sigue vigente, la orden de captura responde a una solicitud de la justicia mexicana. Su detención desató el caos en el Estado de Sinaloa y las autoridades ordenaron la suspensión de las clases, el cierre del aeropuerto y de algunos hospitales. Se produjeron narcobloqueos y balaceras en distintos puntos del Estado.
El heredero del principal cártel de México, de 32 años, fue trasladado en un avión de las fuerzas de seguridad a la Ciudad de México. Allí fue presentado ante la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada antes de ser enviado al penal de alta seguridad del Altiplano. Su padre se fugó de ese mismo centro de detención en 2015.
