De acuerdo con los datos del ministerio de salud brasileño, en el día de ayer el número de fallecidos por coronavirus alcanzó los 300.000. La cifra récord del país sudamericano fue anunciada el mismo día en que Marcelo Queiroga, nuevo ministro de Salud y cuarto encargado de dicha cartera en el gobierno de Jair Bolsonaro, hizo su primera aparición pública como ministro. Aunque se esperaba que Queiroga anunciara un giro radical en la política de Brasilia ante la crisis sanitaria, éste se limitó a insistir en la necesidad de usar tapabocas y mantener el distanciamiento social. Además, remarcó que la sociedad brasileña no aceptaría adherirse a un confinamiento nacional.
Tras un año de pandemia, 12.220.011 casos confirmados y 300.685 fallecidos, Jair Bolsonaro aún sostiene que el impacto de la pandemia en Brasil es mínimo. A mediados de 2020, el presidente brasileño solicitó a los gobernadores y alcaldes no aplicar medidas de confinamiento o paralización de actividades. Recién esta semana, el mandatario ordenó la creación de un gabinete de crisis a fin de coordinar el trabajo sanitario entre los Estados y el gobierno central. Cabe destacar que la decisión es el resultado de una demanda publicada en los diarios del fin de semana. La solicitada fue firmada por 1.500 economistas, banqueros y empresarios exigiendo el confinamiento en todo el territorio y el otorgamiento de prioridad a la vida por sobre la economía. El presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, también transmitió a Bolsonaro la sugerencia de distintos parlamentarios de crear una comisión que reúna a los gobernadores de los 27 Estados y del Distrito Federal para dar respuesta a la crisis sanitaria.
A pesar de la creación del comité de monitoreo de la pandemia, el gobierno de Bolsonaro mantiene su política de promoción de tratamientos tempranos con medicamentos de ineficacia comprobada, tales como la cloroquina y la ivermectina. Sin embargo, el Congreso Nacional también ha alzado la voz en favor de la aplicación de medidas concretas. A un año de las elecciones, los partidos empiezan a movilizarse con la mirada puesta en el voto de los ciudadanos. Así, la coalición de centro derecha, Centrão, ha instado al ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo, a tomar un rol más activo en la negociación por las vacunas.
No parece ser mera coincidencia que el gobierno brasileño dé señales de haber entrado en razón respecto a la pandemia tan solo dos semanas después de que Lula da Silva recuperara sus derechos políticos. El antiguo líder del PT regresó a la carrera política con críticas dirigidas contra Bolsonaro y la falta de dirección en la gestión de la crisis sanitaria.
