Xi Jinping anunció un plan para convertir a la ciudad de Shenzhen en un hub de innovación, finanzas y comercio internacional. La estrategia pretende construir una alternativa a Hong Kong, donde el sentimiento opositor a Pekín se ha hecho patente en múltiples protestas en 2019 y 2020. Asimismo, para Xi es fundamental que la economía china se vuelva más dependiente del mercado interno.
Ante un escenario de inestabilidad y cambio, China profundizará el cambio de modelo que ha perseguido -aunque gradualmente- en la última década. Con el décimo cuarto Plan Quinquenal próximo a definirse (2020-2025), Xi busca depender menos de las exportaciones de bajo costo y priorizar las ventas al exterior de bienes con alto valor agregado. A su vez, se incentivará la producción destinada al mercado interno a fin de lograr una mayor independencia en materia de innovación tecnológica.
Shenzhen ya alberga a algunas de las compañías más pujantes de China, como Huawei y Tencent. Ahora, el presidente chino espera que las autoridades locales prueben nuevos modelos económicos y atraigan capital humano internacional e inversiones de empresas extranjeras.
Por otra parte, la idea de potenciar a la antigua zona económica especial también pretende atraer a jóvenes de Macao y Hong Kong a estudiar y desarrollar sus profesiones en el continente. En la otrora colonia británica consideran el proyecto como una jugada para absorber a Hong Kong y someterlo al control de China.
Por último, el mandatario reiteró la voluntad de Pekín de continuar con la iniciativa de la gran área de la bahía, es decir, de la zona que abarca a las ciudades de Cantón, Shenzhen, Hong Kong y Macao. El plan es integrar a las metrópolis del sur de China a fin de crear un polo regional que pueda competir con Silicon Valley, en Estados Unidos.
