El gobierno de Israel cree que la Corte Penal Internacional (CPI) podría emitir esta semana órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el ministro de Defensa, Yoav Gallant, y el jefe del Ejército, Herzl Halevi. Se los acusa de no haber hecho lo suficiente para evitar las violaciones cometidas por sus tropas contra los civiles palestinos en su ofensiva en Gaza.
Tanto el Ministerio de Justicia, como los abogados del Ejército tratan de evitar que eso ocurra y, además, Netanyahu, el ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dremes, y países amigos de Israel, con Estados Unidos a la cabeza, intentan convencer al fiscal general de la CPI, Karim Khan, de que retrase o incluso impida la emisión de las órdenes judiciales.
«Bajo mi liderazgo, Israel nunca aceptará ningún intento de la Corte Penal Internacional de La Haya de socavar su derecho básico a defenderse», dijo Netanyahu el viernes pasado en una declaración en Telegram. «Si bien las decisiones tomadas por el tribunal de La Haya no afectarán las acciones de Israel, sentarán un precedente peligroso que amenaza a soldados y figuras públicas», añadió.
Israel viene atacando Gaza desde el 7 de octubre, cuando el grupo terrorista Hamas ingresó por el sur de Israel y asesinó a 1200 personas y secuestró a varios cientos. Desde entonces, se acusa a Israel del asesinato de más de 34.000 palestinos.
Israel, al igual que otros países como Estados Unidos, Rusia o Irán no reconocen la autoridad de la CPI, pero los 123 países que sí lo reconocen estarían obligados a detener a estos individuos y entregarlos al tribunal de la Haya en caso de que se emita una orden de arresto contra ellos y entren en sus territorios.
