Se asoma la primera crisis política dentro de la coalición que hoy gobierna Israel, por un tema de enorme sensibilidad y trascendencia para el futuro de la región: el proyecto para anexar el 30 por ciento de Cisjordania. Hoy la prensa israelí aseguró que la mayoría de los ministros de Kajol Labán, principal socio político del Likud en el poder, se oponen a esa decisión.
Por ahora, las dos figuras más importantes de ese partido, el vice primer ministro y ministro de Defensa Benny Gantz y el canciller Gabi Ashkenazi, no explicitaron aún sus posturas. Según los analistas, este silencio se explica, más que a ninguna otra cosa, por la necesidad de mantener una imagen de unión ante Estados Unidos y no generar roces con el Likud.
Sin embargo, miembros de ese partido sí se expresaron públicamente y entre ellos cada vez se impone más la postura de rechazar una declaración de soberanía de manera unilateral. “El acuerdo de paz con Jordania no puede peligrar por la anexión. La condición para una anexión debe tener el visto bueno de Jordania, no solamente de Estados Unidos”, dijo uno de los altos funcionarios de Kajol Labán, mientras que otra voz se anticipó a las posibles críticas que puedan recibir del Likud: “Si responsabilizan a Kajol Labán porque no habrá anexión, será porque les sirve de excusa a aquellos que quieren disolver el gobierno y llevarnos a otras elecciones.”
Recordemos que Kajol Labán es uno de los partidos principales del gobierno israelí y que sus parlamentarios son claves, juntos con los del Likud, para sostener el nuevo gobierno de Bibi Netanyahu, que acaba de comenzar. Por eso, la oposición de varios de sus integrantes a una anexión unilateral en Cisjordania, tal como propone el primer ministro Bibi, indefectiblemente va a generar una crisis.
Alon Schuster, ministro de Agricultura, dejó en claro por qué se opone: “Si se propone un movimiento unilateral votaré en contra de la anexión, es una provocación”, dijo. Por su parte, Michael Bitton, ministro integrante del Ministerio de Defensa , sostuvo que “la aplicación de soberanía debe ser parte de un proceso político integral” y sólo puede realizarse “en coordinación con Estados Unidos y nuestros socios estratégicos de la región”.
“Creo en promover el plan de Trump en su totalidad y en un acuerdo integral, no en medidas unilaterales que puedan afectar la estabilidad de la región”, aseguró Assaf Zamir, ministro de Turismo. La lista de ministros de Kajol Labán que defienden esta postura crece cada día y pareciera que sólo Yoaz Hendel, ministro de Comunicaciones y miembro del bloque “Derej Eertz”, está a favor de un plan de anexión más inmediato.
Más allá de esta primera gran disputa interna dentro de la coalición de gobierno, Bibi no tendría problemas para imponer su plan de anexión, ya que cuenta con el apoyo de los partidos Yamina e Yisrael Beiteinu. Con sus votos, tendría asegurada una mayoría para imponer su plan. Sin embargo, no sería una buena señal política que en un tema tan importante surjan tantos desencuentros con el partido de su actual socio político, Gantz.
Esta situación revela también cómo el pragmatismo se impuso sobre las diferencias ideológicas y políticas. Sin duda ese es el factor principal para entender cómo fue posible que Gantz haya aceptado compartir gobierno con Bibi.
