El Reino Unido, Estados Unidos y Canadá emitieron un comunicado conjunto en el que acusan a espías rusos de llevar a cabo ciberataques para robar propiedad intelectual de los laboratorios y universidades que trabajan en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus.
En particular, el Gobierno británico acusa al grupo conocido como APT29 de haber emprendido múltiples ciberataques desde el mes de febrero. Éstos estaban dirigidos a las instituciones que lideran la investigación sobre la vacuna. No obstante, el Centro Nacional para la Ciberseguridad no ha develado el número concreto de ataques, ni el éxito o fracaso de los mismos. En este sentido, sí han considerado que el propósito era la obtención de información y no el boicot del trabajo de investigación.
El ministro británico de la Relaciones Exteriores, Dominic Raab, también anunció que Londres dio inicio a una investigación por la posible injerencia de actores que responden a Moscú en la campaña de las elecciones generales de 2019. La acusación versa sobre la filtración de documentos reservados sobre las negociaciones comerciales entre el Reino Unido y los Estados Unidos, los cuales fueron utilizados por la oposición laborista para socavar la imagen de los conservadores.
Por el momento, sólo el gobierno de Boris Johnson ha hecho público el informe quedando pendientes las actualizaciones sobre la situación por parte de Ottawa y Washington.
