Tras un año de crisis económica y una fallida gestión de la pandemia, el país sudamericano da inicio a la definición de su futuro político. Este jueves, comienza la campaña electoral que definirá quién será el sucesor de Lenín Moreno. La carrera electoral deberá desarrollarse en un contexto signado por las deudas y las constricciones fiscales que el Gobierno ecuatoriano no ha logrado resolver.
A un día del inicio de la campaña que se extenderá durante 36 días, hay 16 listas confirmadas por las autoridades electorales. No obstante, resta confirmar si Álvaro Noboa, candidato por Justicia Social surgido en medio del período de precampaña, estará habilitado para presentar su candidatura. Noboa podría atraer a una gran porción del electorado que se rehúsa a apoyar a Guillermo Lasso, el conservador de la alianza CREO-PSC, y que tampoco es favorable a Andrés Arauz, el candidato del expresidente Rafael Correa.
Gracias a una decisión del Tribunal Contencioso Electoral, Noboa aún tiene una oportunidad para integrar la lista de candidatos aprobados por el Consejo Nacional Electoral (CNE). Para ello, deberá cumplir con los trámites de designación al interior de su partido fuera de término. Al mismo tiempo, hay una denuncia por infracción electoral que pesa sobre cuatro de los cinco miembros del CNE. Ésta será definida el mes próximo, ya iniciada la campaña.
A pesar de la falta de definiciones, la ciudadanía ecuatoriana cuenta con una certeza: la elección tendrá lugar el próximo 7 de febrero, y en caso de ser necesario, la segunda vuelta se celebrará el 11 de abril. El presidente Lenín Moreno ya ha confirmado que dejará el Palacio de Carondelet el 24 de mayo, en el acto de traspaso de poderes a celebrarse en la Asamblea Nacional.
Quien reciba la banda presidencial en 2021 se enfrentará a la ardua tarea de corregir los desequilibrios fiscales que agobiaron al Gobierno de Moreno durante los últimos cuatro años. Asimismo, heredará una economía sobreendeudada a niveles por encima de los límites constitucionales durante la década de gobierno de Rafael Correa. Finalmente, contará con un mínimo margen de maniobra gracias a la renegociación de la deuda soberana conseguida por Moreno este año, lo que permitirá la entrada de nuevos paquetes del Fondo Monetario Internacional en el marco del programa que exige a Ecuador aplicar reformas para revertir el déficit en un período de dos años.
