La Casa Blanca anunció el martes que prohíbe todas las importaciones de petróleo y gas natural de Rusia. A continuación, el Reino Unido presentó un plan para cesar todas las importaciones de hidrocarburos rusos hacia el final del presente año.
Joe Biden, Emmanuel Macron, Boris Johnson y Olaf Scholz se reunieron por videoconferencia este lunes. Los líderes de las potencias occidentales acordaron continuar elevando la presión sobre el Kremlin por la invasión de Ucrania. También coincidieron en la necesidad de sostener su compromiso con la ayuda humanitaria, económica y en materia de seguridad. Sin embargo, no lograron llegar a un acuerdo sobre el crudo ya que los europeos son más reticentes ante una medida que afectaría significativamente sus propias economías.
El Congreso estadounidense está trabajando en un proyecto de ley bipartito que respalde las decisión de Biden. En esta línea, el Secretario de Estado Antony Blinken informó que Washington sigue trabajando para coordinar sus medidas con sus pares europeos. A pesar de ello, Olaf Scholz remarcó que Alemania no planea avanzar en la suspensión de las compras de petróleo.
Durante 2021, Estados Unidos importó un promedio de 700.000 barriles diarios. En comparación, los países europeos importaron un promedio de 4,5 millones de barriles cada día. De ese total, las importaciones de petróleo ruso constituyen un tercio del total de importaciones de petróleo de Europa. Estas cifras muestran a las claras que cualquier decisión tendría implicancias significativamente diferentes a uno y otro lado del Atlántico.
Durante la jornada del martes, los cuatro mandatarios continuaron negociando sobre los pasos a seguir para reducir las importaciones de crudo ruso e implementar medidas para amortiguar el impacto del shock energético. Empresas como Shell, ExxonMobil y BP ya anunciaron la suspensión de todas sus operaciones en Rusia.
