En un comunicado emitido ayer por la noche, la administración Trump aseguró que su intención de retirar las tropas que aún permanecen en territorio iraquí sigue en pie. Asimismo, Washington y Bagdad iniciaron conversaciones sobre el futuro de la relación estratégica entre ambos países.
Han pasado 17 años desde que Estados Unidos lideró la invasión a Irak. Ahora, las conversaciones y negociaciones abordan una amplia variedad de temas entre los cuales el más intrincado se vincula a la presencia de miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses. En este sentido, el Parlamento iraquí ha instado a la coalición liderada por Estados Unidos a retirarse. Así, la presión no solo ha sido impuesta sobre Washington, sino que el Primer Ministro Mustafa al-Kadhimi también se ve obligado a satisfacer al Poder Legislativo acelerando las negociaciones.
La estadía prolongada de las tropas estadounidenses es parte de la estrategia de contención y erradicación de la amenaza que supone el Estado Islámico (ISIS). No obstante, el progreso evidenciado en este sentido resulta la viabilidad de una progresiva reducción de la presencia de la gran potencia occidental.
De momento, hay alrededor de 5.200 militares desplegados en Irak en el marco de la coalición internacional que lucha contra el ISIS. A su vez, el comunicado publicado por el Departamento de Estado no especifica una línea de tiempo o marco cronológico a seguir para la efectiva relocalización de las tropas.
