Heiko Maas, ministro de Relaciones Exteriores alemán, se reunió ayer con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Jerusalén. En el marco de la visita, transmitió un mensaje ampliamente apoyado por la Unión Europea -la cual será presidida por Alemania desde julio, al igual que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas-. Maas sostuvo que la expansión israelí a costa del territorio palestino ocupado es incompatible con la ley internacional.
La anunciada anexión de los asentamientos y del valle del Jordán en territorio cisjordano viola las normativas internacionales vigentes y dificulta aún más el camino hacia una solución del conflicto entre las partes. En particular, la absorción territorial estipulada para entrar en vigor el próximo 1 de julio preocupa a Alemania dada la relación especial que mantiene con Israel. No obstante, parece que Berlín no aceptará acciones que vayan en contra de la ley internacional, incluso si se trata de socios especiales.
Más allá de las declaraciones de Maas, no ha habido anuncios sobre los posibles caminos a tomar en términos de represalias si Israel llegara a desestimar la advertencia europea. Aunque Berlín liderará a los veintisiete desde el mes próximo, éstos podrán imponer sanciones económicas o culturales sobre Jerusalén de manera unilateral irrespectivamente de las decisiones que se tomen a nivel de la Unión.
La visita del ministro alemán se trató más de un “vuelo de reconocimiento” que de una amenaza, y el objetivo se centró en conocer más en detalle los planes del gobierno de Netanyahu. A su vez, Maas subrayó que Europa continuará impulsando el camino del diálogo y la negociación entre israelíes y palestinos.
Los planes israelíes sobre Cisjordania han sido impulsados por la Casa Blanca en el marco de la denominada “Visión para la paz” presentada por el presidente Donald Trump. Dicho proyecto, definido por Washington, da vía libre a Israel para anexionar el territorio en disputa, atendiendo a los acuerdos de paz suscritos previamente con Egipto y Jordania y en coordinación con los Estados Unidos. Es por ello que la urgencia de Netanyahu se ha hecho patente en las últimas semanas: Trump se enfrenta a un panorama cada vez más adverso para conseguir la reelección en noviembre y en caso de que los demócratas recuperen el control de la Casa Blanca, Israel ya no contará con el aval estadounidense para continuar con el plan de anexión.
