Tras el rescate de cuatro rehenes en la Franja de Gaza, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu logró mostrarse fortalecido. Sin embargo, los cuestionamientos sobre su gobierno, tanto a nivel interno como internacional, siguen abundando.
El de ayer fue el recate más relevante llevado a cabo las fuerzas armadas desde el 7 de octubre. El anterior había sido en febrero pasado. Además, se produjo en un momento clave para las tensiones tanto externas como internas en Israel, con una escalada de violencia cada vez más notoria en la frontera con Líbano y presiones en el Gobierno para llegar -o no- a un acuerdo para la liberación del resto de rehenes con Hamás asolando al Gobierno de Benjamín Netanyahu.
Sin embargo, fuentes internacionales señalan que fue una de las misiones más sangrientas de la operación israelí. Se estima que durante la ofensiva de ayer para rescatar a los cuatro rehenes murieron más de 270 personas, elevando el total de víctimas mortales en Gaza a 37.084 desde el inicio de la guerra.
En el último día, 698 personas resultaron heridas por el fuego israelí en esta operación, y el total de heridos desde el 7 de octubre ascendió hasta los 84.494 en todo el territorio, la mayoría mujeres y niños, según el ministerio.
