Las fuerzas de seguridad de Guatemala detuvieron a un grupo de 10.000 personas procedentes de Honduras, que tenían el sueño de llegar a Estados Unidos, quizá confiados en que la llegada de Joe Biden pudiera generar condiciones favorables para su ingreso al país. Por supuesto, desde el entorno del presidente electo aseguraron que no habrá cambios en la política de inmigración, al menos en lo inmediato.
La policía guatemalteca forzó a los migrantes a volver a su país. Si bien en primera instancia se buscó disuadirlos mediante el diálogo, situación que generó el regreso de buena parte de la caravana, lo cierto es que las fuerzas terminaron agrediendo con gases lacrimógenos a las manifestantes que mantenían su posición.
Desde hace ya tres años miles de hondureños huyen de su país debido al creciente deterioro de la situación social y económica de Honduras, de la cual responsabilizan al presidente Juan Orlando Hernández, y la cual se vio intensificada por la pandemia y la destrucción causada por los fenómenos naturales recientes.
