La Corte Suprema se mostró escéptica el jueves sobre la inmunidad presidencial absoluta que reclama Donald Trump. Sin embargo, parece dispuesta a emitir un fallo que retrasaría aún más el juicio del republicano por presunta interferencia electoral.
La sentencia puede tener repercusiones de gran alcance para el poder ejecutivo, pero también para los múltiples problemas legales de Trump, candidato a las presidenciales de noviembre. «Estamos escribiendo una norma para la posteridad», dijo el juez Neil Gorsuch, uno de los tres magistrados conservadores nombrados por el expresidente republicano.
Al aceptar llevar a trámite el caso, la Corte Suprema retrasó de hecho el comienzo de un juicio en el que se acusa a Trump de conspirar para alterar los resultados de las elecciones de 2020, que ganó el demócrata Joe Biden.
El fiscal especial Smith presentó en agosto el caso contra Trump, de 77 años, y ha presionado para que el juicio comenzara en marzo. Pero los abogados de Trump presentaron un aluvión de mociones para aplazarlo, incluida una en la que sostienen que un expresidente goza de «inmunidad absoluta». La mayoría de los jueces de la Corte Suprema, que se espera que emita su fallo a finales de junio, no parecían inclinados a respaldar la afirmación de Trump.
El juez Samuel Alito, conservador, argumentó que si se niega la inmunidad nada impide en el futuro que un presidente se indulte a sí mismo de «cualquier cosa que posiblemente se le haya acusado de haber cometido».
