Tras varios días de expectativa, Irán finalmente lanzó su ataque sobre Israel, en respuesta al ataque israelí sobre su consulado en Damasco. Bautizada como “Operación promesa verdadera”, el ataque es “parte del castigo a ese régimen ilegítimo y criminal” en referencia a Israel, indicó el cuerpo militar de élite iraní.
Más de 200 drones y misiles fueron enviados desde Irán hacia Israel. Prácticamente ninguno de los proyectiles logró generar daños en Israel, que los contuvo con el Escudo de Hierro y la ayuda de Estados Unidos y Reino Unido.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, convocó al gabinete de guerra a una reunión de emergencia para evaluar la situación tras confirmar el lanzamiento de los drones iraníes. Joe Biden, presidente de Estados Unidos, hizo lo propio con su gabinete. Luego conversaron entre ambos líderes.
Se trata del primer ataque en la historia bilateral de los dos grandes enemigos en Medio Oriente, Irán e Israel. El estado judío confirmó que está preparado para una respuesta determinante, aunque no dio mayores detalles y tampoco está confirmado que la ejecute.
Analistas internacionales coinciden en señalar que se trató de una demostración de fuerza que Irán debía hacer luego del ataque a su consulado en Damasco. Israel contuvo el ataque son suficiencia, por lo que recupera un poco de su reputación a nivel local a internacional, vapuleada por Hamas el 7 de octubre.
Lo sucedido marca el cruce de una línea roja entre ambos países: jamás ninguno se había animado a atacar al otro en su territorio. Con este ataque, Irán elevó la tensión al máximo en la región.
