En la mayor escalada del conflicto palestino-israelí en los últimos siete años, el Ejército de Israel ataca desde tierra y aire a más de 150 objetivos al otro lado de la frontera. El quinto día de hostilidades trajo una lluvia de fuego sobre el territorio palestino que se extendió durante más de 40 minutos. Los disparos de artillería y la presencia de convoys de combate en la frontera se sumaron a los bobardeos de los 160 aviones desplegados que lanzaron 450 misiles contra alrededor de 150 ubicaciones identificadas como bases de la milicia gazatí, Hamás.
La ofensiva del Ejército israelí busca destruir la red de túneles subterráneos que permiten a los miembros de Hamás desplazarse hasta los puestos de ataque ubicados en las cercanías de la frontera. Hasta el momento la organización palestina, que controla la franja de Gaza, advirtió que, de ocurrir, la irrupción de tropas israelíes en el territorio implicará una retaliación que sólo incrementará el número de muertos y prisioneros del enemigo.
Al menos 119 palestinos han muerto producto de los ataques aéreos desde el comienzo de la ofensiva el lunes pasado. Asimismo, las personas heridas suman más de 800. Por su parte, las Fuerzas Armadas de Israel sostienen que los ataques se han dirigido únicamente contra posiciones de Hamás a fin de limitar los daños colaterales. En tanto, ocho personas fallecieron y 200 resultaron heridas a causa de los disparos de cohetes desde el enclave palestino.
Los líderes de Hamás han ofrecido un alto al fuego en nombre de las milicias presentes en Gaza, pero Israel ha rechazado toda tregua mientras continúe el disparo de proyectiles contra su territorio. Fatou Bensouda, fiscal del Tribunal Penal Internacional, afirmó hoy que su oficina monitorea la situación por posibles crímenes de guerra que serían incluidos en la investigación que conduce La Haya contra ambas partes del conflicto.
La escalada de la violencia ha devuelto la iniciativa política al primer ministro, Benjamin Netanyahu. Próximo a perder el cargo ante la falta de mayoría en la Kneset, Bibi recuperó el apoyo del líder conservador, Naftali Bennett, que se había comprometido a integrar una coalición de oposición. Ahora, con el apoyo de los ultraortodoxos, la extrema derecha y el partido de Bennett, el Gobierno vuelve a acercarse a la mayoría en el Parlamento. La vía para la transición política parece haberse bloqueado por el conflicto bélico. La oposición deberá esperar a que cesen las hostilidades, de lo contrario Netanyahu seguirá siendo el hombre fuerte de Israel.
