La Kneset -el Parlamento israelí- aprobó este miércoles una ley para disolver la Cámara. La votación por 61 votos a favor y 54 en contra de la disolución concretó la ruptura de la alianza entre el primer ministro Benjamin Netanyahu y su socio, Benny Gantz. Uno conservador y el otro centrista, Netanyahu y Gantz se enfrentaron en las urnas en tres ocasiones desde 2019. Al no lograr resultados concluyentes, optaron por formar un Gobierno de unidad en mayo del presente año. Ahora, el desacuerdo en torno a los presupuestos 2020 y 2021 ha derivado en una fractura que aparenta no tener solución.
La norma que estipula la disolución del Parlamento actual obtuvo los votos de todos los grupos de la oposición, abarcando incluso a la extrema derecha que representa a los colonos de los asentamientos del Este de Jerusalén. Gantz se unió a sus antiguos compañeros centristas en contra del primer ministro, con quien debería alternar el poder en noviembre de 2021.
Netanyahu exigió a Gantz, actual ministro de Defensa, evitar la convocatoria de nuevos comicios. Por su parte, el jefe de la cartera de Defensa acusó al Jefe de Gobierno de supeditar todo a su supervivencia política. Los mensajes cruzados muestran a las claras que no será tarea fácil saldar las diferencias entre ambos.
La ley aprobada por la Kneset ahora debe ser analizada por una comisión parlamentaria antes de volver a ser votada en la Asamblea legislativa otras tres veces. Solo así podrá entrar en vigor y convocar una nueva elección, forzando la salida de Netanyahu.
Ante este escenario, Netanyahu y Gantz cuentan con una ventana de oportunidad que se extiende hasta el 23 de diciembre, fecha en la que vence el plazo para aprobar el presupuesto de 2020. En caso de llegar a negociar un acuerdo de emergencia antes de dicha fecha, Netanyahu logrará evitar unas elecciones adelantadas en marzo próximo. Aunque los sondeos indican que el partido Likud cuenta con apoyo suficiente para formar Gobierno, la ruptura de la alianza con el centro liderado por Gantz podría socavar el entusiasmo por el mandatario.
La inestabilidad política en medio de la pandemia se suma a la crisis económica derivada de la misma. El malestar social contra el primer ministro se ha cristalizado en las demostraciones masivas celebradas semanalmente desde hace cinco meses en las que los manifestantes exigen su dimisión.
