El Tribunal Supremo de Colombia ordenó esta semana la detención preventiva del expresidente Álvaro Uribe, acusado de soborno y manipulación de testigos en uno de los casos en los que se encuentra involucrado. El ex mandatario ocupó la Casa de Nariño -sede del Gobierno- entre 2002 y 2010. Ahora devenido senador nacional, Uribe cumple arresto domiciliario mientras la justicia avanza en la investigación.
La causa judicial se remonta a 2012, cuando Uribe presentó una denuncia contra el senador progresista Iván Cepeda por supuesto complot con fuerzas paramilitares. La Corte Suprema intervino pero se abstuvo de procesar a Cepeda y, en cambio, decidió iniciar una investigación contra Uribe. De momento, se busca determinar si personas vinculadas al expresidente pagaron dinero u ofrecieron beneficios judiciales a exparamilitares para que presentaran testimonios favorables al senador.
El presidente Iván Duque ha declarado, el mismo día de la detención, que cree en la inocencia y honorabilidad de quien fuera su mentor. Asimismo, se refirió a la familia Uribe como víctimas de difamaciones de todo tipo. El discurso concluyó con un mensaje hacia el Poder Judicial en la medida en que Duque instó a la existencia de plenas garantías y sugirió que Uribe debería ejercer su defensa en libertad.
El pronunciamiento del primer mandatario ha generado revuelo entre los miembros de la oposición y organizaciones de la sociedad civil que abogan por los derechos humanos. A su vez, otros miembros del Centro Democrático (el partido de Uribe y Duque) han presentado una carta de defensa cuyos firmantes son antiguos colaboradores del Gobierno de Uribe y funcionarios de la Administración actual.
La pandemia de coronavirus ocupa el centro indiscutible de la agenda de Gobierno en tanto se han confirmado 300.000 casos y son 11.000 los fallecimientos registrado. No obstante, la cuestión Uribe evidencia una profundización de la polarización política en el país, que el presidente ha sabido utilizar a su favor en distintos momentos pero que fácilmente podría terminar perjudicándolo cuando se acerca a la mitad de su mandato.
