En la COP27, el presidente electo de Brasil presentó los principales lineamientos que guiarán la política exterior del próximo Gobierno brasileño. Lula subrayó la centralidad del multilateralismo y la integración regional latinoamericana, con el Mercosur como pilar fundamental. Además, afirmó que Brasilia volverá a perseguir el fortalecimiento de la cooperación con países en desarrollo y la implementación de una reforma en las Naciones Unidas. El objetivo del líder del PT es volver a poner a Brasil en el mapa global apoyándose en agendas clave, como el cambio climático.
En paralelo, el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou confirmó que Montevideo hizo la presentación formal de la solicitud de adhesión al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica. Horas antes, los coordinadores nacionales de Argentina, Brasil y Paraguay ante el Grupo Mercado Común, el órgano ejecutivo del Mercosur, habían presentado una nota de protesta. El texto de comunicado plantea que los tres países se reservan el derecho de adoptar eventuales medidas consideradas necesarias para defender sus intereses.
Lacalle Pou sostuvo que Uruguay avanzará en este y otros tratados para seguir abriendo mercados y asegurar la competitividad de la producción uruguaya. Ya en julio pasado se habían producido cortocircuitos en el bloque regional por el acuerdo que Montevideo actualmente está negociando con China. El resto de los socios del Mercosur considera que cualquier acuerdo negociado unilateralmente no sólo viola los principios de los acuerdos fundacionales del bloque sino que también socava su legitimidad y vigencia como tal.
Este mes, Lacalle Pou cederá al presidente argentino, Alberto Fernández, la Presidencia Por Témpore del Mercosur. Además, el 1 de enero próximo Lula asumirá la presidencia de Brasil. Este cambio en el contexto regional podría fortalecer a la tríada Asunción-Buenos Aires-Brasilia de cara a los desafíos derivados de la voluntad aperturista uruguaya. Permanece abierta la incógnita sobre la resiliencia del bloque sudamericano para superar situaciones de máxima tensión sin llegar a una fractura, como ya ha sucedido en etapas anteriores del proceso de integración.
