Esta semana, el líder del bloque republicano, Kevin McCarthy, fue sometido a voto para encabezar la Cámara baja seis veces en dos días. Una veintena de diputados republicanos de ultraderecha le negó el apoyo, paralizando el funcionamiento de la Cámara. Luego de las primeras tres votaciones fallidas, Donald Trump instó a los republicanos a respaldar a McCarthy, pero no fue suficiente para convencer a este sector del bloque.
El ala más dura del partido republicano está apalancando la fuerza que le da la precaria mayoría de su partido luego de la última elección para impedir la elección de McCarthy, congresista por California. En la sesión del miércoles, los candidatos nominados además de McCarthy fueron el líder demócrata, Hackeen Jeffries, y Byron Donalds. Este último fue presentado por el Freedom Caucus (Grupo de la Libertad) que reúne a los republicanos que se oponen a la elección del líder del partido.
Las votaciones se repetirán hasta que alguno de los nominados alcance la mayoría de votos necesaria. Cada una de ellas dura más de una hora, ya que se llama nominalmente a los representantes, se presentan discursos de nominación de candidatos y se lleva a cabo un recuento oficial. McCarthy necesita el apoyo de la mayoría de los presentes -si la Cámara contara con todos sus miembros presentes, el número sería 218 votos- pero los republicanos tienen solamente 222 bancas. Esto significa que el número de desertores solo puede llegar a cuatro. El récord de rondas de votación se mantiene desde 1855, cuando se celebraron 133 votaciones y el bloqueo de la Cámara se extendió durante dos meses.
El Presidente Joe Biden se ha desentendido de las dificultades que está mostrando el partido Republicano en el Congreso. Al mismo tiempo, el mandatario ha buscado acercarse al líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, principal detractor de Trump dentro del partido. Cabe considerar que un bloqueo extendido de la Cámara de Representantes podría convertirse en un obstáculo para la agenda legislativa de la Administración Biden, lo que eventualmente podría exigir un involucramiento en el asunto por parte de la Casa Blanca o de los representantes del Partido Demócrata.
