Ante la asfixia económica que vive Venezuela, el presidente Maduro (aunque no reconocido por buena parte de la comunidad internacional), decidió entregar una parte de las reservas de oro del país a Irán, a cambio de ayuda para la reactivar varias refinerías petroleras venezolanas.
La actualidad económica de Venezuela, determinada por la impresionante crisis política que el país vive desde hace años y la muy delicada situación social, es muy endeble. Sitiada por las sanciones económicas impuestas al régimen, con un petróleo cuyo precio internacional cayó a niveles históricos e impensados, y una infraestructura petrolera muy deteriorada, parece haber pocos caminos para Maduro.
La solución encontrada hasta el momento fue recibir entre cinco y seis aviones iraníes para cargarlos con casi 9 toneladas de oro, lo que representa unos 500 millones de dólares. A cambio, el régimen de los ayatolas se encargará de reconstruir refinerías petroleras en la costa noroeste del país. Venezuela quedaría, entonces, con solo 6.300 millones de dólares en reservas de oro en sus arcas, el nivel más bajo del siglo.
La operación, aunque costosa para Venezuela en términos económicos, ratifica que el régimen iraní está listo para salir al auxilio de Maduro, cuando sea que lo necesite.
