Reino Unido vuelve a estar en jaque por multitudinarias huelgas implementadas por trabajadores de diversos ámbitos, que reclaman mejorar salariales en un marco de creciente inflación. Algunas ya se están ejecutando, pero la mayoría se está programando a partir del día 21, en la previa de las fiestas navideñas.
Unos 100.000 enfermeras y enfermeros de 50 hospitales rechazaron las propuestas de mejora del gobierno y se unirán a la huelga. Lo mismo harán trabajadores ferroviarios, lo que impediría la movilización de personas en las festividades de Navidad y fin de año. También se sumarán trabajadores de trenes y autopistas, impidiendo la movilización durante todas las celebraciones. La medida tampoco escapa a trabajadores del correo postal y de la administración pública en general.
El flamante primer ministro, Rishi Sunak, enfrenta la primera gran crisis de su gestión. Hasta el momento, sostuvo que no es posible otorgar aumentos sin techo, por temor a una espiral inflacionaria, y apunta a que los efectos de la huelga sobre la sociedad generen desgaste sobre el sector sindical. Sectores más conservadores del gobierno reclaman medidas más duras y piden que se garanticen servicios mínimos en cada rubro.
