El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, propuso la reforma que aumentará los controles sobre las actividades de “agentes extranjeros” en el país. Washington se opone a la misma dado que la nueva regulación abarca a las operaciones antidroga. Desde la Casa Blanca consideran que las organizaciones criminales se beneficiarán a largo plazo.
El Congreso de México aprobó la iniciativa, apoyándose en la necesidad de reafirmar la soberanía nacional. El proceso legislativo se cumplió en tiempo récord a fin de aprobar el cambio en la Ley de Seguridad antes del cierre de las sesiones legislativas del presente año. De este modo, en tan solo 11 días la presidencia envío al Senado el proyecto y consiguió su aprobación en ambas cámaras. Morena, el partido del presidente, contó con el apoyo de sus aliados en el Parlamento para lograr una aprobación por la vía rápida en la Cámara alta.
En Estados Unidos, el fiscal general William Barr -quién dejó el cargo el último lunes- aseguró que la legislación en cuestión únicamente beneficiará a las organizaciones criminales transnacionales. Se trata de uno de los puntos centrales de la relación bilateral en la medida en que Estados Unidos cuenta con una cantidad significativa de agentes en México. En este sentido, la nueva disposición se esboza como un desafío para la futura Administración Biden.
Aprobada la reforma, los agentes extranjeros podrán operar en México exclusivamente con previa acreditación de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Ésta a su vez consultará a las Fuerzas Armadas y a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Además, el texto contempla que cualquier individuo que desempeñe funciones de carácter técnico especializado será considerado agente extranjero.
