Benjamin Netanyahu admitió que siete empleados de la oenegé World Central Kitchen (WCK) murieron en un bombardeo israelí «no intencional» en Gaza. «Lastimosamente ayer (lunes), se produjo un trágico incidente, nuestras fuerzas golpearon de forma no intencional a inocentes en la Franja de Gaza», declaró Netanyahu.
«Esto sucede en una guerra (…), estamos en contacto con los gobiernos y haremos todo lo posible para que no se vuelva a producir», añadió. Las siete víctimas viajaban a bordo de un vehículo de WCK que quedó destruido en el ataque. Todos ellos trabajaban para la oenegé World Central Kitchen, con sede en Estados Unidos, que ha estado entregando ayuda alimentaria por mar desde Chipre a Gaza.
Diversos jefes de Estado y altos representantes gubernamentales condenaron la muerte de los siete trabajadores humanitarios y exigieron a Israel que aclare las circunstancias de dicho ataque. Canadá, por ejemplo, solicitó este martes una «completa investigación» del ataque israelí contra los empleados de WCK y exigió que «los responsables de estas muertes rindan cuentas». En rueda de prensa, el primer ministro canadiense Justin Trudeau calificó el ataque de «inaceptable» y reiteró la necesidad de que se produzca una investigación y los responsables rindan cuentas.
