En las elecciones de Colombia del pasado domingo, la ciudadanía se expresó marcadamente en contra del establishment y los partidos tradicionales. Gustavo Petro se impuso pero la distancia con el populista Rodolfo Hernández no le alcanzó para conquistar la elección. El líder izquierdista obtuvo la victoria el fin de semana al conseguir el 40% de los votos. Sin embargo, el resultado no es suficiente para eximirlo de una segunda vuelta en la que deberá enfrentar al exalcalde de Bucaramanga, quien obtuvo el 28% de los votos.
La elección se definirá dentro de tres semanas, el próximo 19 de junio. En Colombia nunca ha gobernado la izquierda y Petro deberá competir contra el candidato más inesperado. Hernández ya recibió el respaldo de Fico Gutiérrez, candidato de derecha y gran derrotado de la jornada electoral. Las chances del antiguo alcalde de Medellín se fueron diluyendo a medida que se consolidó su imagen de continuidad y que tanto el uribismo como los partidos tradicionales se encolumnaron detrás de su candidatura.
Casi el 70% de los votantes eligió una opción alternativa al conservadurismo que lleva décadas gobernando el país sudamericano. En 2018, el cadidato uribista Iván Duque se impuso en primera vuelta y venció a Gustavo Petro en el balottage. Pero tan solo un año más tarde, el estallido social ya corroía la legitimidad del gobierno. Las protestas volvieron a tomar la calle en 2021, paralizando ciudades enteras durante más de dos meses. Ahora, Colombia se encuentra ante un punto de quiebre independientemente de cuál sea el resultado del 19 de junio.
Por un lado, Petro genera rechazo entre la élite política y económica colombiana. Por otro lado, Hernández -ya denominado por algunos “el Trump de Colombia”- supone un enigma por el que la derecha parece dispuesta a apostar. La situación recuerda levemente a lo sucedido en la primera vuelta de las elecciones en Perú, cuando Pedro Castillo irrumpió en la escena. Colombia podría unirse al país andino en un giro a favor de figuras que rompen con las tradiciones políticas locales convertidos en jefes de Estado.
