El presidente tunecino, Kais Said, concentra los principales poderes del Estado desde que suspendió las funciones del Parlamento el pasado 25 de julio. El mandatario ofreció un discurso televisado en el que anunció que el Poder Legislativo permanecerá suspendido durante otros doce meses. En esta línea, adelantó que se celebrarán elecciones legislativas anticipadas el 17 de diciembre del año próximo.
El mandatario pretende eliminar la Constitución vigente desde 2014. La Ley fundamental de Túnez sería reformada a través de un proceso que abarca una consulta ciudadana online y la elaboración de una síntesis de las propuestas de la ciudadanía por parte de un comité. En la fecha del aniversario de la suspensión del Parlamento, en julio de 2022, se convocará a un referéndum para aprobar o rechazar las modificaciones a la Constitución.
Said se comprometiǿ a respetar el calendario propuesto con el objetivo de devolver el poder al pueblo. El otrora profesor de Derecho Constitucional arrasó en las elecciones presidenciales de 2019. Con el 72,7% de los votos logró una victoria aplastante sobre el magnate de la televisión Nabil Karui, que consiguió un 27,29%. En su campaña presidencial, Said declaraba su voluntad de iniciar una revolución dentro de la revolución. No obstante, la hoja de ruta presentada esta semana no fue consensuada con ningún partido político.
La Unión Europea ya alertó al Gobierno de Said sobre sus preocupaciones respecto de la deriva autoritaria en el país del Norte de África. Sin embargo, el Jefe de Estado no ha modificado su rumbo. Aunque Said no responde a nadie más que a sí mismo, sus objetivos podrían verse afectados por la situación económica de Túnez.
En líneas generales, el nivel de desempleo alcanza el 18% y la economía ha mantenido un magro promedio de crecimiento del 0,8% durante los últimos diez años. Asimismo, la deuda externa equivale al 100% del Producto Bruto Interno, el déficit fiscal ronda el 11% y la inflación consta de una tendencia al alza alcanzando más del 6%. A ello se agrega que la pandemia provocó una contracción de la economía tunecina de ocho puntos porcentuales.
