Luego de que se conociera que un policía disparó por la espalda a un joven de color en la tarde del domingo, las calles de Wisconsin se convirtieron en escenario de protestas contra el racismo y la violencia policial.
Jacob Blake, de 29 años y residente en la ciudad de Kenosha, recibió múltiples disparos por la espalda de un agente de las fuerzas de seguridad. El suceso ha revivido el movimiento de manifestantes bajo la consigna Black Lives Matter que tomó las calles de Estados Unidos hace algunos meses y que por efecto del COVID-19 fue reduciendo su ímpetu.
Ayer, en la ciudad de alrededor de 100.000 habitantes, la tercera noche de protestas implicó el desafío al toque de queda impuesto por las autoridades y la respuesta de la policía con gases lacrimógenos y balas de goma. Asimismo, tres manifestantes fueron heridos de bala y dos de ellos perdieron la vida. De acuerdo con los videos que han circulado sobre lo sucedido ayer, grupos de hombres blancos armados también ocuparon las calles de Kenosha. Serían miembros de esta milicia los que dispararon contra quienes reclamaban justicia por Blake.
Según ha informado el padre de Blake, el joven se encuentra internado en Milwaukee y padece de parálisis en las extremidades inferiores. El equipo médico aún no ha podido determinar si el estado será permanente o si, en cambio, podrá recuperar la movilidad. El informe médico indica que presenta daños importantes en la espina dorsal, varias vértebras, y heridas en el estómago, el riñón, el hígado, y los intestinos.
El joven recibió los disparos luego de intervenir para apaciguar una discusión entre dos mujeres por la cual la policía recibió un llamado para denunciar un incidente doméstico. El abogado de la familia aseguró que los tres hijos de Jacob Blake, de 3, 5 y 8 años, se encontraban dentro del auto cuando el agente de policía disparó.
