Definitivamente, la carrera demócrata se ha reducido a dos competidores. Tras las votaciones del martes, Biden está a la cabeza en cuanto a cantidad de delegados. Sin embargo, lo sucedido ayer refutó varios de los pronósticos, y en política todo puede cambiar en poco tiempo.
El ex vicepresidente consiguió la victoria en 9 de los 14 estados en juego, entre ellos los importantísimos Texas, Virginia y Massachussets. Su principal rival en la interna, el senador de Vermont Bernie Sanders, logró imponerse en California, otro de los estados más significativos en cantidad de delegados.
Ante una multitud congregada en Los Ángeles, quien ocupara la Casa Blanca junto a Barack Obama declaró que pretende unir a los demócratas a fin de tener un candidato que le gane a Donald Trump en noviembre. Sanders, por su parte, deberá introducir modificaciones a su estrategia de aquí en adelante si quiere (y aún puede) recuperar el terreno perdido. La incógnita se centra en qué harán los otros candidatos que claramente ya no tienen chances de liderar al partido en la próxima elección presidencial.
