Ayer por la mañana el Senador por Vermont de 78 años anunció que abandona la carrera presidencial. De este modo, el ex vicepresidente Joe Biden se queda con la candidatura demócrata para las elecciones de noviembre. Biden se enfrentará a Trump en un escenario de gran volatilidad, dada la crisis global producto del coronavirus.
Sanders ya había sido candidato en 2016, pero perdió las primarias ante Hillary Clinton. En su discurso de ayer -transmitido por redes sociales-, destacó la que considera su victoria en esta campaña: haber puesto al socialismo en el centro del debate político estadounidense, tradicionalmente reacio a las tendencias de izquierda.
La decisión de allanar el camino para el partido demócrata en vistas a las elecciones generales llega en un momento de virtual parálisis en el marco de las medidas de aislamiento implementadas en Estados Unidos para frenar el avance del COVID-19.
Desde del supermartes del 3 de marzo, cuando Biden arrasó en las elecciones de 10 de los 14 Estados en disputa, las probabilidades de Sanders para reunir la mayoría de delegados para la Convención Nacional Demócrata no dejaron de menguar. Y las derrotas que siguieron parecen haber terminado por erosionar sus esperanzas.
Ahora es tiempo de que Biden logre reunir al amplio arco demócrata y se enfrente a un Trump con las manos atadas por la situación sanitaria que asola al país -y al resto del mundo-. ¿Logrará evitar que el republicano se asegure un segundo mandato? El camino que resta es largo, y aún más lento dada la parálisis que implica el confinamiento preventivo. Sin embargo, tarde o temprano noviembre llegará y los estadounidenses deberán, de algún modo, acudir a las urnas.
