Por tercera vez en su historia, la Cámara de Representantes de Estados Unidos decidirá hoy si somete a un presidente a un impeachment. En esta oportunidad, el protagonista es Donald Trump quien si es declarado culpable al final del proceso será destituido. Como parece difícil que esto ocurra habrá que estar muy atentos al impacto político que este juicio político tenga de cara a las elecciones presidenciales de noviembre de 2020 en las que Trump quiere ser reelecto.
El impeachment es un juicio político en el que la Cámara de Representantes acusa y el Senado juzga. Hoy los 431 congresistas están debatiendo y votarán los dos cargos que pesan sobre Trump a raíz del llamado escándalo de Ucrania. Es acusado de abuso de poder por haber presionado a al presidente de ese país para que lleve adelante una investigación para beneficiar a Trump de cara a las elecciones de 2020 y de haber usado las ayudas militares y una invitación a la Casa Blanca para, de alguna manera, “extorsionarlo”. El segundo cargo es por la obstrucción al Congreso por haber tratado de torpedear la investigación al ordenar a los miembros de su gobierno que no participaran en las citaciones del Congreso ni entregarán la documentación pedida.
Según la primera acusación, Trump, a través de una llamada telefónica el 25 de julio de este año, le pidió insistentemente a Zelenski (presidente de Ucrania) que iniciara una investigación que tenía como objeto a Hunter Biden, hijo del aspirante demócrata Joe Biden y rival de Trump en la carrera presidencial, por sus negocios en Ucrania. Antes de que Trump y Zelenski mantuvieran la primera conversación telefónica en julio pasado, Estados Unidos había congelado un paquete de 391 millones de dólares de ayuda a Ucrania
Trump es consciente que hoy su suerte está echada: la mayoría demócrata de la Cámara votará a favor del juicio.Son 233 de los 431 escaños y no se prevén apenas deserciones. Pero también sabe que en el Senado, donde el juicio se desarrollará probablemente a principios de enero, será absuelto. Los republicanos son los que controlan la Cámara alta y están alineados con el presidente. Recordemos que para ser declarado culpable se requiere dos tercios de los votos, es decir, 67 de los 100 senadores (los republicanos tienen 53 senadores y los demócratas 47). Los republicanos dicen que no hay pruebas de que Trump actuara en beneficio propio cuando pidió a Ucrania que investigara a sus rivales electorales. Según ellos, la motivación del mandatario al solicitar que investigaran a los Biden fue su preocupación sobre la corrupción en aquel país. Además, calificaron de “prudente” la decisión de bloquear el paquete de ayuda militar a Ucrania. El presidente insiste en que la llamada que mantuvo con Zelenski el verano pasado «fue perfecta» y que esta es «la mayor caza de brujas de la historia de Estados Unidos».
Trump será el primer presidente que se presenta a la reelección después de sufrir un proceso de destitución. Ahora tiene un índice de popularidad de 42% y según las últimas encuestas, el 48% del país se opone a la destitución, mientras que el 47% la apoya. Una profunda grieta. Seguramente Trump, si finalmente sale de pie de este proceso, usará todo esta situación para victimizarse frente a lo que considera una persecución política del establishment político de Washington. Es el discurso que más le gusta y el que en definitiva usó para ganar las elecciones de 2016 y transformarse en el presidente menos pensado de la historia de Estados Unidos.
