En un debate marcado por las interrupciones del presidente sobre su adversario, el moderador conservador Chris Wallace condujo las presentaciones de los candidatos con preguntas vinculadas a la vacante en la Corte Suprema, la pandemia de coronavirus, temas de economía, el racismo y la violencia en distintas ciudades del país.
Cuestionado por Wallace para hablar del informe publicado por el New York Times sobre sus impuestos, Trump logró evadir la pregunta y dejó sin respuesta una cuestión que ha causado revuelo en los últimos días. Según trascendió, el presidente estadounidense no ha pagado impuestos en 10 de los últimos 15 años. Asimismo, en sus primeros dos años en la Casa Blanca pagó al Estado unos irrisorios 750 dólares. Sin embargo, Biden no supo aprovechar el momento y no presionó a su rival.
Otro de los segmentos del debate aludió a la violencia en las calles y la creciente tensión racial evidenciada en los últimos meses. El candidato republicano no condenó el accionar de grupos que profesan el supremacismo blanco. Muy por el contrario, afirmó que alguien debe hacer algo contra el grupo antifa y la izquierda. Además, se dirigió directamente a uno de ellos, los Proud Boys, a quienes les indicó que esperen para seguir adelante con sus demostraciones.
Biden pareció frágil cuando llegó el momento de presentar su plan medioambiental. El candidato demócrata, de 77 años, se refirió al “Green New Deal” -plan que propone una transición hacia una economía verde- pero por error dijo que no apoya el proyecto. No obstante, se mostró firme en sus críticas contra el republicano respecto de la gestión de la crisis sanitaria desatada por el coronavirus. En este sentido, aludió a las múltiples declaraciones del presidente que sólo sirvieron para alimentar la confusión y la desinformación de la población. De momento, el COVID-19 se ha cobrado la vida de 205.000 estadounidenses y a nivel global las víctimas fatales ascienden a más de un millón.
Respecto de la vacante abierta en la Corte Suprema tras el fallecimiento de la jueza Ruth Bader Ginsburg, Trump negó estar tratando de acelerar el procedimiento para que su candidata, Amy Coney Barrett, sea aprobada por el Senado antes del 3 de noviembre. Para los demócratas, la decisión sobre la vacante debe esperar hasta después de las elecciones. Para el Jefe de Estado, los republicanos tienen el derecho de definir quién ocupa el asiento vació en el Tribunal Supremo dado que ganaron las elecciones (en referencia a las de 2016).
Las constantes interrupciones e insultos del presidente estadounidense imposibilitaron la fluidez del debate en la ciudad de Cleveland volviéndolo caótico. Así, los argumentos de ambos candidatos parecieron poco sustanciosos. Trump y Biden se volverán a ver las caras el 15 y 22 de octubre para el segundo y tercer debate respectivamente. No hay indicios de que las próximas presentaciones no vayan a estar atravesadas por ataques personales y comentarios engañosos.
