Un ataque suicida entre la multitud congregada en los alrededores del aeropuerto tuvo lugar mientras otro terrorista hizo detonar su chaleco explosivo en un hotel cercano al epicentro de la evacuación. El Pentágono confirmó la muerte de 12 soldados estadounidenses. El Estado Islámico se atribuyó el ataque.
El general Kenneth McKenzie, jefe de Estado Mayor del Ejército estadounidense, atribuyó los atentados a la rama local del ISIS, la cual asumió la responsabilidad a través de Telegram. Al menos 70 víctimas fatales están confirmadas y otras 60 personas han resultado heridas. Hace varios días que Washington y los países de Occidente habían encendido las alertas y advertido la posibilidad de ocurrencia de un atentado.
La Casa Blanca informó que continuará con los planes de evacuación hasta el martes próximo. Cerca de 1.500 ciudadanos estadounidenses aún permanecen en territorio afgano a la espera de ser evacuados. De momento, la Embajada de Estados Unidos en Kabul solicitó a todos sus ciudadanos permanecer alejados de las inmediaciones del aeropuerto.
Por su parte, Zabihullah Mujahid, portavoz de los talibanes, condenó el ataque. A su vez, remarcó que las tropas de Estados Unidos son responsables de la seguridad en la zona donde ocurrieron los ataques. Desde que los talibanes tomaron el control de la capital afgana hace 10 días, miles de afganos se concentran en el aeródromo buscando un lugar en uno de los vuelos operados por fuerzas extranjeras. La aglomeración de personas ha dificultado las tareas de evacuación elevando los niveles de tensión.
Polonia, Hungría, Países Bajos y Bélgica ya han finalizado sus campañas de repatriación. En cambio, Francia y España tienen previsto continuar con los vuelos de evacuación hasta el viernes. Las autoridades estadounidenses esperan culminar la evacuación dentro del plazo fijado, el próximo 31 de agosto.
