La capital iraquí fue sitio de un doble atentado suicida en un mercado del centro de la ciudad. Los ataques de estas características se habían vuelto infrecuentes tras la derrota del Estado Islámico en 2017. Hasta el momento, ningún grupo se ha adjudicado la responsabilidad por el suceso que perturbó la relativa normalidad alcanzada en Bagdad hace casi cuatro años.
De acuerdo con el vocero de las Fuerzas Armadas iraquíes, los dos atacantes se hicieron estallar en un mercado cercano a la plaza Tahrir cuando estaban siendo perseguidos por oficiales de las fuerzas de seguridad en la zona de Bab al Sharqi. No obstante, no hay evidencia de ellos en los registros de las cámaras de seguridad del lugar. Así, el ataque pone en duda la capacidad de las fuerzas de seguridad para actuar ante una amenaza militante disminuida pero no eliminada.
Las víctimas del atentado ascienden, al menos, a 32 fallecidos y decenas de heridos. Tras meses de confinamiento por la pandemia de coronavirus, el bazar de indumentaria de segunda mano donde ocurrió el ataque estaba particularmente concurrido a media mañana. Según informó el Ministro del Interior, el primer atacante alegó malestar para atraer una multitud a su alrededor antes de detonar la bomba. La segunda explosión ocurrió cuando aún más personas se acercaron al lugar para asistir a los heridos.
A pesar de su derrota territorial, el Estado Islámico aún conserva una red de miembros que habitan en centros urbanos. De este modo, el grupo terrorista, que en 2014 llegó a controlar un tercio del territorio de Irak, todavía retiene una mínima capacidad para llevar adelante ataques como el ocurrido hoy.
