El alto representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, pasó tres días en Cuba. Estrechó lazos y, entre otras cosas, consultó sobre la posición de Cuba en la guerra en Ucrania. Esta visita está cargada de tensión. La UE, al igual Estados Unidos, condenaron con dureza la represión del gobierno cubano a las manifestaciones en julio de 2021, una de las mayores protestas desde la revolución de 1959 del ex líder Fidel Castro,
Borrell se reunió con el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y dialogaron sobre las libertades políticas. También sobre derechos humanos, la cooperación, las protestas antigubernamentales de 2021 y la posición de Cuba en la guerra entre Ucrania y Rusia.
Aunque las relaciones diplomáticas entre la Unión Europea y Cuba fueron establecidas desde 1988, esta visita tiene una «alta significación”. Canel resaltó los lazos históricos y culturales entre su país y Europa como un pilar para facilitar «la profundización en sentido perspectivo» de las relaciones en diferentes áreas.
«No podemos pasar por alto que tenemos diferencias, la UE no tiene ni la capacidad ni la voluntad de imponer cambios en Cuba, pero sí queremos tener un marco de diálogo que nos permita hablar sobre todo lo que nos une y nos diferencia sin tabúes ni prohibiciones», señaló el líder de la diplomacia europea.
