El informe anual del FBI sobre los “delitos de odio” (hate crimes) sucedidos en Estados Unidos parece confirmar el aumento en la xenofobia y la violencia política y social desde el comienzo de la campaña presidencial de Donald Trump en dicho país, dónde cada vez se registran más crímenes contra razas, etnias o religiones minoritarias.
Según el informe, en 2016, aumentaron considerablemente los ataques a latinos y musulmanes, dos colectivos especialmente señalados en la retórica de la campaña republicana y los medios conservadores, y, en menor medida, los dirigidos contra judíos o afroamericanos. Se trata del segundo año consecutivo en que aumentan este tipo de ataques, en este caso un 5 por ciento.
En concreto, el año pasado un total de 344 latinos fueron víctimas de incidentes motivados por su origen, frente a las 299 de 2015, lo que supone un incremento del 23 por ciento. Las víctimas musulmanas alcanzaron los 388, lo que significa un aumento del 26 por ciento con relación al año anterior.
No obstante, los afroamericanos, forman el colectivo que más ataques recibió: 2.220 sufrieron algún incidente por ser negros. Por otra parte, los ataques por motivos religiosos se han centrado un año más en los judíos, que sufren la mitad de todos los delitos registrados, que asciende a un total de 1.200.
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