El presidente de Estados Unidos no deja de sacudir al mundo semana a semana, con frases o actitudes que sorprenden a propios y extraños. En la última reunión del DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), el programa que focaliza en los “dreamers”, los inmigrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos siendo niños, Trump se habría referido a los países de África, a El Salvador y a Haití como “países de mierda”. La frase, negada por el ex magnate, generó conmoción no solo en los países aludidos, sino en toda la comunidad internacional.
Según Trump, utilizó una terminología dura para referirse al tema, en respuesta a un acuerdo que legisladores demócratas y republicanos le presentaron, al que calificó como “un gran paso atrás”. No obstante, negó rotundamente haber utilizado términos despectivos, aunque no pudo evitar la condena mundial. Desde la ONU, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, no dudó en tildar a Trump de «racista» y de incitar a la xenofobia. En la misma línea, los países aludidos lamentaron los dichos del presidente estadounidense.
El episodio muestra un nuevo desliz de Trump, que vuelve a manifestar una oposición importante a valores y principios que Estados Unidos históricamente dijo defender, y marca un nuevo contrapunto con la comunidad internacional.
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